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Uno de los trabajos más habituales de los peritos calígrafos es demostrar que la firma que hay en un documento no ha sido realizada por una persona en concreto.

Uno de los ejemplos más frecuentes es la firma que se haya podido plasmar en un testamento o en la redacción de las últimas voluntades. El testamento se realiza generalmente ante notario, el cual puede dar fe de que es la persona la que ha firmado y que además es totalmente consciente de qué está firmando.

Pero en ocasiones, la persona muere sin realizar testamento ante notario o decide cambiar todo en su lecho de muerte. Redacta pues sus últimas voluntades, generalmente ante algunos testigos que pueden ser parte involucrada en dicho testamento.

Estas voluntades son a menudo impugnadas cuando uno de los herederos legales se ve perjudicado o alguien que con anterioridad formaba parte del testamento es excluido en estas voluntades. En estos casos uno de los argumentos que se pueden esgrimir es que la firma no es auténtica y que dichas voluntades pudieron ser escritas por otra persona.

El perito calígrafo se encargará de realizar un informe en el que, basándose en sus conocimientos en materia caligráfica, afirme si la rúbrica pertenece o no a la persona a la que se le atribuye.

Firma de un contrato y peritos calígrafos

Los peritos calígrafos también pueden intervenir cuando una persona viva niega que sea su firma la que figura en un contrato determinado. Esta negativa puede ser debida a que realmente la firma haya sido falsificada, pero también puede ser una excusa para no asumir una responsabilidad adquirida.

El perito calígrafo es el encargado de realizar un informe judicial en el que se pruebe que el autor de la firma es la persona a la que se atribuye o si, por el contrario, la firma puede haber sido falsificada.

No solo firmas

Es importante señalar que el trabajo de los peritos calígrafos no se limita exclusivamente a las firmas, sino que por el contrario incluyen todo el documento. Incluso documentos en el que las firmas son auténticas pueden tener añadidos o partes modificadas que los invaliden.

Por eso, los peritos calígrafos se encargan de analizar la totalidad del documento, incluso de aquellos que no están escritos de puño y letra, para determinar su autenticidad.

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