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Dicen en los ambientes legales que no basta con tener razón, hay que poder demostrarlo. Una de las maneras de poder demostrar una afirmación que se realiza en un juicio es recurriendo a los expertos en el tema, es decir, a los peritos.

Los peritos pueden ser judiciales o pueden ser de parte según quién los haya solicitado. Los peritos judiciales son aquellos solicitados por el juez para poder asesorarse en materias en las que él no es experto. Los peritos de parte están contratados por una de las partes implicadas en el juicio para que realicen informes que puedan apoyar sus argumentaciones.

Los peritos podrán asesorar a un juez sobre temas muy diversos: el valor real de un inmueble, la salud mental de alguno de los implicados, o el patrimonio real de una empresa o de un particular. Por eso existen peritos en diferentes materias y nos encontramos con peritos económicos, peritos informáticos, peritos médicos etc.

En ocasiones, cuando dos partes se enfrenta en un juicio, cada una de ellas presenta a un experto que apoya su punto de vista y que ofrecen visiones enfrentadas sobre un mismo problema. En estos casos el juez puede interrogar a ambos peritos pero si sigue sin extraer conclusiones deberá de encargar la elaboración de un tercer informe a un experto que no trabaje para ninguna de las dos partes y que será el que, por decirlo de alguna manera, desempate la situación.

¿Por qué se dan informes contradictorios si los peritos son siempre imparciales?

Los peritos deben de ser siempre imparciales y en sus informes deben de ceñirse a los hechos. Pero pueden ocurrir distintas cosas. Por ejemplo, un informe puede centrarse en unas pruebas determinadas y otro darle más importancia a otros aspectos del mismo tema. Por eso, las conclusiones pueden acabar siendo diferentes.

En otros casos, los expertos pueden tener diferentes puntos de vista sobre un mismo hecho, especialmente cuando hablamos de casos en los que los peritos deben de dar una opinión profesional que, aunque se apoye en hechos, puede tener una base subjetiva.

Por tanto, nadie pone en duda la imparcialidad y la profesionalidad de los peritos, pero para los casos en los que ocurra que los informes se contradicen y ninguno de ellos convence al juez más que el otro, existe esta posibilidad de un tercer informe por parte de un perito judicial.

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