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Los delitos informáticos están al orden del día en todos los juzgados. Hoy es posible cometer una gran cantidad de delitos en la red. Algunos son tan sumamente habituales que incluso quién los comete olvida que sus actos pueden ser constitutivos de una falta o de un delito penal.

Entendemos como delitos informáticos aquellos que se cometen a través de un ordenador, aunque no tienen que ver necesariamente con la informática, que se convierte simplemente en el cauce para la comisión del delito.

Estos son cuatro de los delitos informáticos más denunciados en España:

-Estafas y fraudes. Aquí se pueden incluir delitos muy diferentes, desde realizar compras con un número de tarjeta de crédito obtenido de modo ilegal hasta un delito relativamente nuevo, que se viene dando en muchos portales de compra-venta.

Alguien ofrece un producto atractivo a un precio más bajo del habitual, de modo que atraiga a compradores pero sin levantar demasiadas sospechas. El comprador paga el producto para que se le envíe pero nunca recibe la compra.

En este caso, el problema radica en que el precio del producto nunca llega a ser suficientemente alto para que sea un delito, por lo que en muchos foros se denuncian estas prácticas para que los afectados puedan presentar denuncias conjuntas por un delito continuado de estafa.

-Injurias o calumnias. Uno de los delitos “de moda” en las redes sociales. Muchos usuarios de las redes realizan todo tipo de declaraciones ofensivas sobre políticos, famosos e incluso personas anónimas sin entrar a valorar que pueden estar cometiendo un delito.

Lo mismo ocurre cuando se comparten este tipo de comentarios injuriosos. Este tipo de delitos informáticos ya están comenzando a ser juzgados y condenados.

-Suplantación de identidad. Posiblemente, uno de los delitos informáticos que más quebraderos de cabeza puedan llegar a darle a la víctima. Cada vez hay más casos de personas que dan de alta números de teléfono a nombre de terceros sin su consentimiento a través de Internet o que incluso llegan a contratar créditos con financieras para adquirir objetos altamente valiosos.

El problema para la víctima es poder demostrar que ellos en ningún caso solicitaron el producto o servicio que se están viendo obligados a pagar.

-Hackers y crackers. Dos clásicos entre los piratas informáticos. Mientras que los hackers se supone que realizan actividades ilegales por una causa ideológica, los crackers lo harían tan solo con la intención de delinquir para obtener beneficios.

En cualquier caso, se trata de actos ilegales, como acceder a bases de datos de empresas, independientemente de la intención con la que se realicen.

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