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El intrusismo está presente en prácticamente todos los sectores profesionales y no iba a ser menos en el sector de los peritos economistas. Hemos detectado como en los últimos tiempos, coincidiendo con el gran aumento de demandas contra bancos, hay determinadas ofertas por parte de presuntos asesores que aseguran que pueden realizar un informe pericial para calcular el importe a reclamar en una reclamación o incluso para sostener la misma.

Sin embargo, se trata de presuntos asesores que no tienen acreditada ninguna formación específica que les permita trabajar como peritos economistas. En la mayoría de casos, no se presentan como tales, aunque dan a entender a sus clientes que hacen exactamente el mismo trabajo.

¿Cómo saber si estamos ante un auténtico profesional?

Un perito economista es un profesional con una titulación que le permite ejercer como tal. Una documentación que puede acreditar y presentar ante sus clientes, como es el caso de los profesionales de Depericias.

Además, en Depericias también podemos dar referencias reales y fácilmente comprobables sobre los trabajos que hemos realizado. Llevamos mucho tiempo en esto y hemos trabajado con un gran número de clientes satisfechos en su inmensa mayoría, lo cuál es bastante sencillo de comprobar.

Todo esto permite que en Depericias trabajemos codo con codo con el despacho de abogados que lleva la demanda, como hemos hecho en múltiples ocasiones.

El valor de un trabajo bien hecho

Una de las características más representativas de estos falsos peritos economistas es que una de las primeras cosas que sacan a relucir es el bajo precio de su trabajo. Esto ya debería de darnos una pista de lo que se va a obtener cuando se les contrata.

Un buen informe pericial económico requiere de un trabajo riguroso y que implica bastantes horas. Y, evidentemente, las horas de un profesional especializado tienen un coste. Esto no quiere decir que el precio de nuestros informes periciales sea prohibitivo, pero está dentro de los márgenes de un mercado que puede tener ciertas variaciones, pero que no va a descender de unos precios razonables.

Cuando nos ofrecen unas zapatillas de marca por 10 o 15 euros sabemos que estamos ante una falsificación. En este caso sucede lo mismo solo que pagar por un trabajo no profesional puede acarrear más disgustos, sobre todo a la hora de apoyar las pretensiones que se tengan en un juzgado.

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